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viernes, 5 de diciembre de 2025

Los magos que no creían en engaños (y II)

 

Si en la primera parte veíamos como entre mediados del siglo XIX y principios del XX los farsantes adoptaban los trucos de ilusionismo para estafar a sus clientes, en esta nos adentraremos en el siglo XX y principios del XXI, donde los nuevos medios de entretenimiento de masas (el cine y la televisión) se convertirán en el escenario de no pocas batallas entre una nueva generación de estafadores y de magos honestos. 

martes, 21 de octubre de 2025

Los magos que no creían en engaños (I)

Mentir es no decir la verdad. Engañar es hacer pasar una mentira por la verdad. La diferencia parece minúscula, ¿verdad? Sin embargo mientras la primera lo que vemos es la simple ocultación de la verdad, en la segunda hay una clara intencionalidad, una decisión de seguir adelante con la mentira.  

El ilusionismo utiliza una mentira que nos hace percatarnos de la verdad. En este aspecto no se diferencia de la literatura o de otras artes. Nunca pretende confundir acerca de su carácter ficticio: Los magos siempre nos recuerdan que lo que hacen es producto de elaborados trucos que sirven para burlar nuestros sentidos. Por eso siempre han sentido un fuerte rechazo por aquellos que intentan hacer pasar sus trucos como reales. Y muchos han convertido la persecución de esos falsos ilusionistas en una cuestión personal.

Este artículo repasa alguno de los más célebres magos que persiguieron a aquellos que buscaban engañar para beneficio personal. Está dividido en dos partes: en cada una contaremos con dos representantes. En esta primera nos adentraremos en la época dorada del ilusionismo, a mediados del siglo XIX, con su consolidación como arte escénica, y veremos a Houdini desenmascarando a un aristócrata español, el hombre con visión de rayos X… ¿Me acompañáis?

domingo, 15 de junio de 2025

1981-1854: Detectives con bata blanca

1981, la España tambaleante de la transición se enfrentaba a un enemigo invisible: una epidemia de origen desconocido. Ni en la forma de comportarse ni en los síntomas encajaba en ningún diagnóstico. ¿Por qué afectaba a algunos barrios y a otros no? ¿Por qué a unas casas sí y a otras no?

1854, el actual Soho londinense cayó en pocos días en una espiral de casos de cólera, una enfermedad aterradora que nadie sabía cómo se transmitía. Gran parte de la epidemia se había focalizado en un área de unas cinco manzanas ¿Por qué hacía distinciones tan arbitrarias? ¿Por qué azotaba una calle dejando ilesa la de al lado? 

Esta es una historia de detectives persiguiendo asesinos en serie. Solo que los detectives llevan bata blanca, y los criminales son enfermedades por identificar. Al igual que en un thriller al uso, es importante conocer las causas para poder atrapar al culpable.

miércoles, 5 de marzo de 2025

El Titanic, el gatekeeper y la tierra plana

Ha pasado bastante desde la última vez que escribí algo sobre periodismo. 

Cuando yo estudiaba en la facultad, el periodismo ya estaba en crisis. Internet y las bajas ventas de papel (y por tanto la pérdida de ingresos por publicidad), parecían el iceberg al que inevitablemente parecía dirigirse el barco, salvo que nosotros, capitanes intrépidos, diéramos el golpe de timón, con la fórmula magistral para mantenerlo a flote, tal vez, haciendo unos contenidos excelsos para un público exquisito que los apreciaría.