Abracadabra, Ábrete Sésamo… Cuando era pequeño creía que determinadas palabras tenían magia en sí mismas, el poder de obrar prodigios. Sólo había que descubrirlas, y después, pronunciarlas de la manera adecuada y cualquier cosa podría ocurrir. Nunca olvidaré La bruja novata, (una de mis pelis favoritas de niño y que aún hoy cuando la veo me hace disfrutar como un enano); cuando pronuncian la fórmula de la locomoción sustitutiva y ponen en marcha un ejército de armaduras medievales contra los invasores nazis…
![]() |
| ¡¡Treguna, Mecoides, Trecorum, Satisdi!! |
Cuando crecemos perdemos esa convicción de que existen palabras que lo pueden todo. Perdemos nuestra inmortalidad, mientras la distancia que separa nuestra imaginación de la realidad se agranda. De tanto escucharlas y pronunciarlas, palabras que antes nos fascinaban como "mar", "tierra" o "universo" pierden ese halo infinito que invocaban en nuestra mente.
