domingo, 18 de octubre de 2015

Un sicomoro, una docena de huevos frescos y el primer amor: Flipped



Flipped es una rara avis. No es extraño que no fuera estrenada en cines en nuestro país. No es una película en la que pase algo demasiado espectacular ni trágico. No hay muertes, no hay pasiones más fuertes que la vida. No hay vampiros adolescentes que se enamoran. Tan solo hay dos jóvenes protagonistas: Juli Baker y Bryce Loski, que se conocen y se sienten atraídos. O más bien que se sienten atraídos y a raíz de eso, se conocen. Me estoy liando. Mejor empezaré de nuevo.

Juli y Bryce son vecinos. Cuando se conocen la primera vez, con siete años, Juli se siente fuertemente atraída por Bryce, pero éste no le hace ni p**** caso. De hecho, él piensa de ella que es una pesada. Pasan los años, la vida de ambos continúa mientras se abren camino del colegio al instituto. Con el tiempo, Juli ve que Bryce no es tan bueno como ella pensaba y se desencanta. Entonces pasa algo: a Bryce le empieza a hacer tilín Juli.

Hasta aquí puede que os parezca que la idea no es nada original. Y no lo es. Pero Juli y Bryce nos deparan algunas sorpresas por el camino (estad tranquilos: ninguno se convierte en vampiro). Una de ellas es que vemos contada su historia desde el punto de vista de cada uno de los dos protagonistas. Primero lo vemos desde el punto de vista de Bryce, quien ya no sabe qué hacer para quitarse de en medio a su pesada (y enamorada) vecina. Después, retrocedemos para volver a verlo todo desde el punto de vista de Juli y así, sucesivamente. Al final no hay una verdad única sobre lo que les pasa, sino dos puntos de vista que nos van mostrando a los protagonistas por separado, no solo por cómo son, sino por cómo miran. Primer acierto.

Fotograma de Flipped. Juli (al fondo) no ve con muy buenos ojos la nueva compañía de Bryce
"Supongo que hay algo en su mirada. O tal vez su sonrisa".
Rob Reiner, quien empezó como uno de los cómicos más populares de la televisión estadounidense, es sobre todo conocido por filmes de culto como This is Spinal Tap (1984), La Princesa Prometida (1987), o Cuando Harry encontró a Sally (1989). Después vendrían Algunos hombres buenos (1992) y Misery (1990), donde Reiner demostró tener mano no solo para la comedia o el drama sino para el terror de guante blanco, adaptando al prolífico Stephen King en una, para mi juicio, de sus mejores versiones en la gran pantalla. La otra bien podría ser la adaptación de Reiner del relato corto El cuerpo, convertida en Cuenta conmigo en una oda a la amistad entre chavales y una de las pelis más queridas por mi generación, junto con Los Goonies).

En resumen, Rob Reiner era sinónimo de éxito en los ochenta y principios de los noventa. Sin embargo, no tendría tanta suerte con las películas que vendrían a continuación: ni Historia de lo nuestro (1999), ni Álex & Emma (2003), Dicen por ahí... (2005) o The Magic of Belle Island (2012) contaron con el favor del público. Sólo Ahora o nunca (2007) protagonizada por Jack Nicholson y Morgan Freeman, funcionó razonablemente en taquilla. Reiner lo relativizó: "He vivido lo suficiente como para preocuparme sólo de hacer bien mi trabajo. Envejeces y descubres el placer de ese proceso, y que lo que pase después es algo incontrolable".

Rob Reiner dirigiendo a los dos protagonistas
"Estaba claro que yo le gustaba pero que era demasiado tímido para demostrármelo. Mi madre me dijo que los niños son así".
Algo de este espíritu maduro de aceptación ante los reveses de la vida hay en Flipped (2010), otra de las pelis de Reiner que, por desgracia, no funcionó en taquilla, lo que provocó que en nuestro país fuera estrenada directamente en DVD. La película pertenece al subgénero del coming-of-age, que se refiere a aquellas historias que tratan del paso de la niñez a la edad adulta. Un “rito de paso” que en algunas culturas conlleva temerarias (y a veces) dolorosas pruebas para demostrar al resto de la tribu que el pequeño está preparado para ser un guerrero más. En nuestra sociedad no existe una prueba que otorgue a quien la supere el "carnet de adulto", con lo que entramos en una pantanosa (y angustiosa) tierra de nadie llamada “adolescencia”, plagada de primeras veces más o menos cruciales para quien las vive.  Películas con esta temática tenemos unas cuantas. Así, a bote pronto, se me ocurren: Mi chica (1991), The Breakfast Club (1985), la ya mencionada Cuenta conmigo, o la muy reciente Boyhood (2014). 

Pero lo que hace diferente a ésta es, en mi opinión, la capacidad de dibujar a unos protagonistas absolutamente “normales” y fuera de los manidos tópicos de las películas sobre adolescentes. Se trata de una historia llena de matices, que no solo cuenta la relación (si se le puede llamar así) entre los dos tortolitos, sino que, a través de la ironía y un fino sentido del humor, sirve para abarcar al mundo de los adultos que les rodean y del que los protagonistas no pueden ni quieren sustraerse.  A través de este mundo adulto descubrimos toda una gama de grises que es difícil ver incluso en el cine más naturalista. Pero también, y esto es lo que más me gusta del film, hay una visión de la vida idealista que no utópica, ilusionada pero no ilusa. La rebeldía de Julianna no es una rebeldía sin causa, sino una que es capaz de movilizarse para conseguir unos fines, ya sean estos arreglar un jardín o defender un centenario sicomoro. Como dice Betsy  Sharkey en su crítica en Los Ángeles Times: “'Flipped' es la clase de película pequeña y especial que te envuelve con tanta calidez, humor y humanidad que te deja deseando que historias como ésta no fueran tan infrecuentes”. Segundo acierto.


"Estás visualmente limitado. Me das pena"
Flipped está basada en el libro del mismo nombre de Wendelin Van Draanen, afamada autora de novelas juveniles en Estados Unidos e hija de inmigrantes holandeses, cuyos diálogos y espíritu me consta que Reiner ha transcrito con gran fidelidad. Tengo la sospecha además de que el personaje principal de Julianna Baker no deja de ser un alter ego de la propia autora, quien en novelas anteriores ya había apostado por personajes femeninos proactivos, luchadores y que no esperan a que venga un príncipe azul a sacarles las castañas del fuego.

Por lo visto, el propio Reiner conoció la historia por casualidad: resulta que a su hijo le asignaron este libro como lectura en la escuela y al leerlo junto a él se quedó asombrado de la inteligencia y profundidad con la que se describían de los sentimientos de los personajes. El propio autor se sintió identificado con su época de adolescente, y decidió rodar la historia por entender que era el complemento perfecto de su Cuenta conmigo. Mientras ésta hablaba de las primeras amistades, Flipped exploraría los confusos sentimientos asociados al primer amor.

Otra cosa que llamó la atención del director fue la estrategia narrativa de contar las cosas desde el punto de vista del chico para después volver y ver esas mismas cosas desde el punto de vista de la chica. Es verdad que a medida que avanza la cinta se crea una cierta expectación por ver como verá ella las mismas situaciones, siendo las diferentes interpretaciones de los acontecimientos uno de los aspectos más interesantes (y divertidos) de la película.

La única licencia con respecto al libro es que, mientras éste tenía lugar en la actualidad, la película de Reiner transcurre a principios de los años sesenta, lo que le permite al director rememorar su propia experiencia mientras nos regala una BSO de lujo, con temas de Carole King, The Everly Brothers, The Chiffons, etc. Tercer acierto.
"Algunos tenemos un acabado mate, otros satinado, otro esmaltado, pero de vez en cuando conoces alguien que es iridiscente, y cuando ocurre, no hay nada comparable".
Los actores que dan vida a los protagonistas (Madeline Carroll y Callan McAuliffe), lo hacen realmente bien. Los dos chavales no son demasiado conocidos, a pesar de que han hecho cosas en televisión y cine antes y después. A ellos hay que unir los familiares, un elenco de lujo formado por Aidan Quinn y Penelope Ann Miller como los padres de Juli, y Rebeca De Mornay y Anthony Edwards (más conocido por su papel protagónico en la serie Urgencias), como los padres de Bryce. A destacar el papel del abuelo de Bryce, interpretado por John Mahoney (conocido por ser el “padre” de Frasier en la mítica serie); que cuenta con un gran peso específico en la película. No me convenció demasiado en cambio Kevin Weisman en el papel del tio de Juli, por encontrar su interpretación algo exagerada, si bien su papel, además de corto, no era nada fácil.

Los Baker (izquierda) cenan en casa de los Loski (derecha). Fotograma de Flipped
"A veces un poco de incomodidad al principio puede ahorrar mucho dolor después".
Es ésta una película singular, en la que un sicomoro y una docena de huevos tienen un inesperado peso en la trama. Hay simbología, pero también importa lo que hacemos (y dejamos de hacer) con nuestros sentimientos. No hay escapatoria porque en el mundo de los adultos los sentimientos que no sirven para materializar acciones concretas no bastan. Como dice el viejo dicho: el movimiento se demuestra andando.

Pero más allá de todo lo dicho, yo creo que Flipped no va solo del primer amor, sino de la formación de la personalidad. De qué cosas decidimos que son importantes y por qué. Del camino que nos lleva a ver que "el todo es más que la suma de las partes", aunque como bien dice el abuelo de Bryce, en la gente a veces el todo puede ser menos.

Cartel de la película. Si la habéis visto ya sabéis por qué es especial.

P.D.: Ni la Warner ni Reiner me pagan por escribir esto así que si os ha parecido que os estaba vendiendo la moto es que sinceramente... me encanta. ¡Vedla!

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